miércoles, 4 de julio de 2012

Esto no es una despedida

Educar es lo mismo que poner un motor a una barca...
   hay que medir, pesar, equilibrar...
   ... y  poner todo en marcha...

Uno tiene que llevar en el alma
   un poco de marino...
   un poco de pirata...
   un poco de poeta...
   ...y un kilo y medio de paciencia concentrada.

Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja,
que ese barco, ese niñ@, irá muy lejos por el agua.

Sonar que ese navío llevará nuestra carga de palabras
hasta puertos distantes, hacia islas lejanas.

Soñar que cuando un día esté durmiendo
nuestra propia barca en barcos nuevos
seguirá nuestra bandera enarbolada.

               Gabriel Celaya

Siempre os recordaré.
¡ Hasta pronto !

                   

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